“Dentro del multiverso y el caos que habitan mi cabeza, existe un mecanismo de supervivencia a través del cual contemplo la belleza escondida a mi alrededor” Suyay Herrera
Vengo de abuelas jardineras y de un papá guardaparque. Quizás por eso la tierra y su vegetación también son mi refugio. Esta manzana cayó cerquita del árbol.
Verde, siempre verde. El monte misionero de mi infancia y los bosques que hoy me rodean en Suiza aparecen como territorios conocidos, aunque están lejos entre sí. En mi imaginario conviven lo orgánico y aquello que lo transforma; musgo con glitter: el brillo que trajo la llegada de mi hija.
Trabajo desde una relación cercana y táctil con los materiales. En la arcilla mis manos se permiten ser, mientras mi mente descansa. La fotografía, la madera, el hierro, las telas y las herramientas aparecen como distintos medios para traducir aquello que siento y convertirlo en formas, texturas, colores e imágenes.
Siempre me divirtió crear personajes. No me interesan los personajes perfectos ni necesariamente bonitos, sino aquellos que pueden ser diferentes, imperfectos y expresivos. De algún modo son también reflejos míos, pequeñas formas de explorar distintas maneras de estar y de mirar.
En mi trabajo conviven diferentes materiales, técnicas y lenguajes. Hay una naturaleza ecléctica que caracteriza mi formas de producir, y al mismo tiempo un certeza en poder construir mi propio universo, mi propio arcoíris.